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Si tuviera que elegir dos sensaciones del rincón donde se encuentra A Casía d´Elvira, escogería
OLOR Y SONIDO
Aunque para este IBIAS, concejo tan agreste y desconocido, podríamos seguir utilizando calificativos igual de rotundos:
COLOR, SOSIEGO, TRANQUILIDAD...
ES EL RITMO DE LA NATURALEZA SIN MÁS VUELTAS NI VELOCIDADES.
Elegí SONIDO por su silencio cargado de pequeños ruidos: son el agua, y los pájaros, y los insectos trabajando, y el viento entretejiéndose por todos sus árboles y arbustos, y a lo lejos el ladrido de un perro que acompaña al tractor que maneja su dueño.
Todavía en lugares de sus rutas y senderos, cerca de sus regatos, en perfecta compañía o en perfecta soledad, se puede escuchar la tierra viva y divirtiéndose.
Y ¿ por qué elegí OLOR?
Lo que más impacta según vas llegando a IBIAS y atraviesas esos puertos de montaña, con tanto AIRE, MONTE, VIDA, es que tu memoria olfativa empieza a conectar con un recuerdo que te calma, que te envuelve, el aroma de la naturaleza: musgos, hojas, agua, líquenes, brezos...
Ibias aún es eso, un reducto donde el AIRE es puro y en rincones solitarios, desde las cimas de sus montes, hasta sus valles con frondosos árboles en la vereda de sus ríos, se puede oler la TIERRA entretenida ofreciendo toda esa amalgama de fragancias.
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