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Ven a Ibias a hacer lo que más te llene durante unos días, con quien de verdad quieras venir.
Si lo que buscáis es emigrar un poco de la prisa, ese ajetreo urbano en el que vivimos la mayoría de la población, podéis venir a perderos a este último rincón occidental de Asturias.
Cualquier estación del año os dejará disfrutar del entorno, el invierno es más riguroso que otras zonas de Asturias y el verano también tiene más sol y altas temperaturas.
Durante el frío, serán magníficas las caminatas por sus montes, oxigenando pulmones y abriendo el apetito; y en sus épocas de calor descubrir esas opacas sombras de arbolado en los alrededores de los ríos.
Pero es en las estaciones intermedias, cuando el colorido de su paisaje es más impresionante.
Os brindará miles de ocres, amarillos, rojizos calientes frente a verdes perpetuos en el otoño, y miles de brillantes verdes y amarillos en sus brotes de primavera.
A la entrada del pueblo, a ambos lados de la tranquila carretera, se encuentran unas centenarias acacias, que en verano dan una sombra agradable cargada de vida en sus copas y al atardecer, en época de floración, parece que alguien se ha puesto perfume, hasta que saliendo de tu confusión descubres que es el aroma de las acacias de Villajane.
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